Hay un lugar donde todas las cartas extraviadas conviven felices y libres. Entre todo el polvo del tiempo est'an ellas tumbadas. Hay cientos. ¿cientos? No; miles. Se llaman varios nombres, el de alante y el de atrás normalmente. Cada una elige su favorito, aunque conozco a una que se llama Elisa García Rodero Para Matías Rey Gonzalez Calle del Olvido. Aunque muchos abrevian y le llaman La gran nombre del Olvido, porque siempre se olvidan de todo lo demás. En ese lugar las cartas se abren y se cuentan su contenido, porque tampoco saben hablar de nada más. Los sacos donde duermen titilan de viejos. Hay cartas de amor que aúnhuelen a perfume y lloran porque por su culpa hay n corazón roto esperando eternamente las palabras de sus hojas extraviadas en ninguna parte. Algunas todavía guardan -en lo más profundo de sí- la esperanza de llegar a las manos de su destinatario; en realidad casi todas, para eso nacieron. Hay algunas que son tan importantes que el mundo ya n oes igual porque ella se perdió. Otras contienen CDs importantes u objetos que familiares envían a sus hijos que estudian o habitan lejos, reales paquetes de supervivencia con notas de amor paterno, paquetes que las cartas se repartieron a partes iguales, aunque no saben qué hacer con ellos porque lo único que saben hacer es hablar y hablar. Yo conozco a personas que aunque pasan años aún abren el buzón esperando esa carta que está perdida. Pero, ¿donde están? Entre el polvo y el olvido... esperando el holocausto. Hablando y leyendo. Hay muchas muy cultas, con gran vocabulario. A esas les gusta hablar con cartas de otros idiomas. También están las de bancos y facturas, que normalmente se pasan el día discutiendo sobre números y cual es la dirección correcta de la sucursal que nunca conocieron, o la mala noticia deores los may números primos elevados que nunca mató de susto a nadie. Hay cartas que aún permanecen cerradas porque su religión les prohibe ser abiertas por alguien que no sea su dueño. Hay grupos de investigación organizacos que aún trabajan en averiguar cual fue el carácter fallido que las llevó a esa ninguna parte... pero ellas no saben que aunque la ilusión principal e inicial de sus vidas está rota, al menos no están en una mente que nunca llega a coger el boli o en una caja olvidadas por los dueños, muertas de pena. Ya se recibieron. ¿Y? A veces las ilusiones es mejor que no se cumplan.. en el país de las cartas aún se sueña. Aún hay poemas de amor de esos que ya no se escriben...
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Joy - Listening to: click, click
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